miércoles, 21 de abril de 2010

LO QUE LA BIBLIA ENSEÑA SOBRE JUZGAR A LOS DEMAS

¡El "No Juzguéis Para Que No Seáis Juzgados" Es En Realidad Mal Aplicado Muy A Menudo!


Debido a la naturaleza misma del sitio de red de La Espada del Espíritu y los muchos correos electrónicos que recibimos, ¡supongo que nos citan Mateo 7:1 más que ningún otro versículo! Cuando nos atrevemos a señalar errores bíblicos en instituciones religiosas o ministerios individuales, usualmente podemos contar con recibir varios de lectores preocupados acusándonos de “juzgar”. Ya que este es el caso, ¿somos culpables de violar la amonestación del Señor cuando criticamos otros creyentes profesos?

Debemos responder diciendo que ¡demasiadas personas del pueblo de Dios malinterpretan este versículo y como consecuencia terminan adoptando una posición extrema de tolerancia no enseñando la Palabra de Dios! Ante todo, debemos ser personas de discernimiento y ejercer gran precaución en aceptar como genuinos a aquellos quienes reclaman el parentesco porque la Biblia claramente enseña que "...estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan." (Mateo 7:14, RV). También nos enseña que Satanás está ocupado “sembrando cizaña entre el trigo"—llenando iglesias con incrédulos. Por lo tanto es de suma importancia de que no estemos entre el grupo a los cuales una vez se refirió el legendario dueño de circo P.T. Barnum diciendo, "¡Cada minuto nace un ingenuo!" el diablo no podría estar más satisfecho que cuando creyentes con buenas intenciones bajan la guardia y reciben a cualquiera y todos a su comunión. El también es gratificado cuando estas mismas personas son exasperadas por pastores que llaman la atención a que “árboles de manzanas” están dando limones. Miremos en Mateo 7:15-20 para la base de la analogía:

"Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 19Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 20Así que, por sus frutos los conoceréis." (RV)

Este principio básico es la razón por la que nos mantenemos atacando el tema de “presta más atención a lo que hagan que a lo que digan—porque hablar es barato."

El Espíritu Santo de Dios reside dentro de creyentes genuinos, por lo que Su presencia dará como resultado demostrando el “fruto del Espíritu” en sus vidas (Gálatas 5:22-23). Y el dar frutos es la única evidencia visible por la que podemos discernir si alguien es realmente salvo o no. Así que cuando el caminar de una persona no va de acorde a su boca, debemos ser muy cautelosos con ellas.

Ejercer discernimiento espiritual es ejercer juicio. Una de las definiciones del diccionario de juzgar es "El formarse una opinión sobre." Una definición paralela de juicio es "La habilidad de tomar una decisión o formarse una opinión discerniendo y evaluando." Y es este sentido de juzgar o juicio en lo que debemos mantener con cuidado, porque el diablo está haciendo todo en su considerable poder para engañarnos a través de falsos "hermanos."

La amonestación del Señor de "no juzguéis" en Mateo 7:1 usa la palabra griega krino, cuyo significado—de acuerdo al “Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento” (Expository Dictionary of New Testament Words) de W.E. Vine--es esto: "primariamente denota el separar, seleccionar, elegir; por lo tanto, el determinar, y así el juzgar, pasar juicio" (Enfasis mío). En otras palabras no es para que nosotros nos sentemos como un juez y pasar sentencia sobre una persona –de condenarlos ásperamente—particularmente si nos estamos utilizando a nosotros mismos como los modelos. Eso no significa, no obstante, que nos debemos refrenar de observar a otros y formar opiniones sobre la validez de su profesión de fe. No significa que los pastores deban de refrenarse de advertir a sus rebaños sobre el error doctrinal en los ministerios de otros hombres. Una de las mentiras más grandes del Diablo es que la unidad debe preservarse a través de la abolición de toda crítica.

En 1 Corintios capítulo 5, vemos lo que el Apóstol Pablo le enseñó a los creyentes en Corinto sobre el juzgar a individuos dentro de su iglesia. El perfil de este pasaje particular involucraba a un hombre quien era miembro de su iglesia y vivía en clara inmoralidad con la “mujer de su padre" (v.1). Aparentemente la mujer era la madrastra del hombre y debido a la posición de estima que tenía en la comunidad, este pecado flagrante estaba siendo ignorado. Cuando esto fue traído a la atención de Pablo, el no habló con rodeos y condenó la inmoralidad y demandó que el liderazgo de la iglesia entregara al hombre “¡a Satanás para la destrucción de la carne!" (v.5). en otras palabras, excomulgado,--el quitar sus privilegios de la membresía y expulsarlo de la asamblea –fue recomendado fuertemente por Pablo. Esto significó el castigar al hombre colocándolo fuera de la protección espiritual de la iglesia local y, en efecto, relegándolo de regreso al dominio de Satanás—donde su carne (naturaleza carnal) caería bajo ataque demoníaco. Todo esto fue hecho con la esperanza de que el hombre buscaría el arrepentimiento, el perdón de Dios, y la restauración de la comunión con los otros creyentes. La historia tenía un “final feliz”, porque eso es exactamente lo que el hombre hizo después de ser disciplinado. Pero el punto principal que no podemos pasar por alto se encuentra en las palabras solemnes de Pablo en los versículos 11 al 13, donde el literalmente exhorta a los hermanos a ejercer juicio espiritual en el asunto:

"Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. 12Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? 13Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros. (RV). (Énfasis mío).

Otro pasaje interesante lo encontramos en 2 Tesalonicenses, capítulo 3 donde aparece que falsos maestros habían convencido algunos de los creyentes en Tesalónica que el Señor regresaría en cierta fecha. Por lo que renunciaron a sus trabajos, vendieron sus posesiones, y esperaban ansiosamente Su regreso. Pero mientras esperaban, tuvieron que vivir de la generosidad de otros hermanos y, entre otras cosas, fueron culpables de pereza y de “meter sus narices” en asuntos ajenos. Para corregir el problema, las palabras de Pablo en los versículos 6, 14, y 15 una vez más exhortan el juicio apropiado:

"(6) Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros. 14Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. 15Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano.”(RV), énfasis mío.

¿Son estas advertencias enseñadas y seguidas hoy por la mayoría de los pastores e iglesias? No, porque no son "políticamente correctas" ¡y podrían ofender a alguien! Se está promoviendo fuertemente la unidad a toda costa y se está poniendo todo el esfuerzo posible para atraer a todos aquellos quienes hagan una profesión de fe y ayuden a llenar un banco o asiento—independientemente de como están en su relación con Dios.

En vez de eso, deberíamos seguir la exhortación de Pablo en 1 Tesalonicenses 5:21, donde el dice:

Examinadlo todo; retened lo bueno.” (RV).

El discernimiento espiritual debe servir como nuestra “antena radar” y ser ejercida en todas las cosas de la vida diaria para evitar ser engañados por el diablo. ¡Nos mantenemos atacando el tema del engaño porque le Palabra de Dios insiste en ello! Por favor entienda que solo porque alguien use la terminología de la cristiandad y vaya a la iglesia cada vez que estén abiertas sus puertas—o estén detrás del púlpito cuando tu entres—no significa necesariamente que sean creyentes nacidos de nuevo en Jesucristo. Escuche el testimonio interno del Espíritu Santo concerniente a aquellos que reclaman el título de “Cristiano” y si tu antena espiritual empieza a vibrare—préstale atención. Dios conoce sus corazones y si estos le pertenecen o no (Juan 10:27). Míralos y si sus acciones no van de acorde a su profesión de fe --evítalos.

A los predicadores se les exhorta en 2 Timoteo 4:2 a "....redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina." La palabra griega que se traduce como “redarguye” es usada a menudo en el en el sentido de “exponer” y vemos eso reflejado en Efesios 5:11 y 13.

"(11) Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; (13) Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo." (RV)

Señalar el error doctrinal es una parte esencial del ministerio de cualquier predicador genuino y debe ser hecho para el beneficio del pueblo de Dios. Así que cuando veamos necesario criticar las tácticas y enseñanzas de otros, debe ser hecho usando la Palabra de Dios como el estándar y no nuestras propias ideas. Entonces cuando se muestra que alguien esta errado, su piedad percibida no debe de falsear o anular los hechos. Lo malo es malo sin importar el tamaño de la reputación.

Juzgar no es malo, cuando es el ejercicio del discernimiento espiritual ¡Que Dios nos conceda ver mucho más de ello!

Si usted ha aceptado a Jesucristo como su Salvador personal, pero ha sido muy tibio en su caminar espiritual con Él, usted necesita pedirle inmediatamente perdón y renovación. Él lo perdonará instantáneamente, y llenará su corazón con el gozo del Espíritu Santo. Entonces, necesita iniciar un caminar diario de oración y estudio personal de la Biblia.

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Esperamos que haya sido bendecido por este ministerio, que busca educar y advertir a las personas, de modo que puedan ver el Nuevo Orden Mundial por venir -el Reino del Anticristo-en sus noticias diarias.

 
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