miércoles, 5 de mayo de 2010

Los Maldicientes no van al Cielo


1 Cor 6:9, 11 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis… ni los maldicientes… heredarán el reino de Dios. 11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

No somos salvos por obras, pero los pecados sí nos mandan al infierno. Un hijo de Dios es lo que es, por que se ha sujetado a la voluntad de Dios, y vive buscando la voluntad de Dios en toda su vida (Mat 7:21-23). Esto le marca. Este pasaje nos demuestra unas cosas que son abominaciones para Dios, y los hijos de Dios se alejarán lo más lejos que se pueda de ellos.

1° Juan 3:8-9 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

Las obras no son el criterio de la salvación

La Biblia nos enseña muy claramente que el criterio para ser salvo (o no ser salvo) es de conocer a Jesucristo como su Salvador personal, y las obras no nos salvan (Tito 3:5; Efesios 2:8-9). Pero 1Cor 6:9 “ni los maldicientes… heredarán el reino de Dios.” nos instruye que la persona quien tiene el hábito de usar vulgaridades y maldiciones es una persona quien no conoce a Dios. Del corazón podrido salen las maldiciones y groserías, y esto es exactamente una persona quien carece del amor de Dios en su corazón. No es un hijo de Dios, sino es un hijo del diablo, y se ve muy claramente y fácilmente su carácter.

Rom 8:14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Mateo 12:34 ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos?

Porque de la abundancia del corazón habla la boca. 35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. 36 Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. 37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

Mat 12:37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

La clave de entender la prohibición divina en no usar maldiciones, de no ser maldiciente, de no atacarse el uno al otro, y de no hablar mentiras es que la boca habla por la abundancia del corazón. El corazón podrido se ve por las palabras vulgares de la boca.

Pro 10:31 La boca del justo producirá sabiduría; Mas la lengua perversa será cortada. 32 Los labios del justo saben hablar lo que agrada; Mas la boca de los impíos habla perversidades.

Stgo 3:9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. 10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11 ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? 12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

Santiago aclara que la evidencia de que tipo de fuente es que se ve por la calidad de cosas que fluyen de ella. Un hombre malvado, inconverso, y sin salvación va a tener su boca bien entrenada a maldecir, mentir, y atacar a otros. Un hijo de Dios jamás tendrá palabras de este carácter salir por su boca. Además Santiago hace un interesante punto. Cuando una persona maldice a otras criaturas hechas a la imagen de Dios, entonces es hipocresía que esta persona pretenda de ser salva, un hijo del mismo Dios que creó la persona que tú maldices.

Mateo 15:11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.

Los judíos se equivocaron en pensar que la espiritualidad (calidad de ser un verdadero hijo de Dios) era por la observación de leyes de dieta, pero Jesús volteó esto a enseñar la verdad. No es lo que pones en la boca que te hace corrupto, sino lo que sale de ella.

2Co 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Si profesas de ser salvo y tienes problemas con maldecir, ¿Cristo realmente ha limpiado tu corazón? ¿Realmente eres una nueva criatura?

¿Qué es el maldecir?

1Tes 5:21 Examinadlo todo; retened lo bueno. 22 Absteneos de toda especie de mal.

La idea de maldecir es de usar unas palabras (muchas veces el nombre de Dios, palabras que Dios como Juez usa para juzgar y maldecir a los malvados) para expresar un deseo que algo malo le pasa a otra persona. Es una forma de despreciar a la otra persona, o una expresión de frustración con la situación (que va en contra de Dios o uno mismo en lugar de una persona), o simplemente una forma de expresar lo opuesto de la santidad. Normalmente estas palabras no tienen sentido, y son interjecciones que echan en la conversación sin mucho sentido o función aparte de expresar enojo, frustración, o rechazo de la situación. A veces son echadas en la conversión para impresionar a otros con que tan malvado que eres, o tú falta de entusiasmo por lo que está pasando.

Col 3:8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.

Pablo atacó aquí exactamente que es el maldecir. El maldecir sale de estas emociones, ira (violenta pasión en contra de alguien), enojo (indignación y deseo feroz en contra de alguien), malicia (depravación, o algo malo en contra de alguien), blasfemia (de verbalizar maldad en contra de otro, especialmente en contra de Dios y lo que hace en tu vida), palabras deshonestas (comunicación asquerosa y vil).

Lev 20:7 Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.

Palabras, Vulgaridades, y Dios
Sal 73:9 Ponen su boca contra el cielo, Y su lengua pasea la tierra.

Hay personas quienes usan maldiciones muy libremente. Para ellos, la maldición es algo ligero, como casi una broma. Echan unas maldiciones a otras personas en la calle, a los que trabajan con ellos, o aun a su pareja e hijos. La idea de maldecir es algo de burlarse de las personas y no es algo en serio. Dios maldice a los malvados aquí en la tierra, y eternamente al infierno. Cada vez que tú usas una maldición o el nombre de Dios en vano (con ligereza) estás burlando del Juez Justo y del juicio que hace Dios en contra de los malvados. Nadie puede burlarse de Dios sin que Dios juzgue a esta persona.

Éxodo 20:7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

En los diez mandamientos Dios prohibió el uso profano de su nombre. Esto quiere decir, de tomar su nombre ligeramente en una plática cotidiana donde no hay reverencia por quien que es Dios. No es un pecado de usar el nombre de Dios, sino de usarlo en una forma vana (si sentido, con burla, o sin respecto). La idea es de usarlo como explicativo, o sea, te pegas el dedo con un martillo por accidente, y te sale el nombre de Dios como maldición o un explicativo.

Pro 30:8 Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; 9 No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.

Somos llamados por el nombre de Dios, e igual que el uso de las vulgaridades es la blasfemia de Dios por un mal testimonio. Es lo mismo.

Efesios 4:29-30 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

El cristiano es una persona quien siempre edifica a otros. Un hijo del diablo es una persona quien se marca su boca por lo malo que es por sí, y como maltrata a sí mismo, blasfema a Dios, y maldice a los demás. ¿Cuáles eres?

Ef 5:1-4 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros… Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias.

Pablo explicó con la fuerza de un mandamiento de Dios que no debemos seguir el mundo sino andar en el ejemplo del amor de Jesús. Pablo identificó lo que ni una vez debe ser visto entre los hijos de Dios. Su explicación es que esta prohibición total “conviene a los santos”. La idea es que “como es digno o correcto para los santos.”

Deseando mal a otros

Sal 10:7 Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude; Debajo de su lengua hay vejación y maldad.

El hijo de Dios no usa maldiciones por que no quiere que la vida de otros vaya mal, y una maldición es exactamente esto, un deseo para alguien que te hizo algo malo o que no te gusta recibe una maldición por lo que te hizo.

Santiago 4:17 y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

El cristiano debe hacer correcto lo que sabe que es correcto.

La Vida Ejemplar de un Hijo de Dios

Santiago 3:5-6 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! 6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

Filipenses 1:27 Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo…

Con la lengua podemos hacer mucha maldad, y el hijo de Dios guarda siempre su boca. Su conducta es algo que es digno a un hijo o representante de Dios.

Salmo 141:3-4 Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios. 4 No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, A hacer obras impías Con los que hacen iniquidad; Y no coma yo de sus deleites.

1Pe 3:10 Porque: El que quiere amar la vida Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño

 
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