domingo, 29 de marzo de 2009

El Lenguaje

INTRODUCCIÓN

La psicolingüística es una disciplina relativamente nueva y sería un error creer que sólo se trata de un término nuevo para designar lo que antes se solía y se suele denominar “psicología del lenguaje”.

Se podría definir como el estudio del lenguaje y la mente. Como su propio nombre sugiere, es una disciplina que une la psicología y la lingüística y por lo tanto quien la estudia son los propios psicólogos y lingüistas. Ambos pertenecen a la categoría de científicos sociales cuya labor consiste en elaborar y contrastar hipótesis. El objetivo común de los propios psicolingüistas es descubrir las estructuras y los procesos que subyacen a la capacidad humana de hablar y entender el lenguaje.

Para comprender mejor qué es la psicolingüística voy a citar palabras de un conocido investigador, que señalaba que: “Cuando uno se enfrenta a la pregunta de qué es lo que hacen los psicolingüistas, resulta bastante decepcionante tener que responder que todo” y dicho con palabras de Tanenhaus, “Ofrecer una visión coherente de la psicolingüística es como reconstruir uno de esos retratos-robot de la policía. No se pueden usar todas las piezas, y uses la que uses nunca te saldrá del todo bien”. Así que encontrándonos con esta situación, lo mejor es optar por la especialización.

Como no puedo abarcar todos los temas en los que quedaría dividida la psicolingüística, en este trabajo voy a hacer una breve introducción sin abarcar grandes conceptos, ya que lo que pretendo en todo momento es que el lector tenga una idea general de lo que es la psicolingüística y los puntos más importantes, por todo lo cual voy a tratar solamente de tres de los temas más importantes, como son:

* El problema de la adquisición, donde aparecen cuestiones como: ¿es el lenguaje algo natural en el hombre o simplemente es algo que se aprende? o, ¿Siguen reglas los niños cuando aprenden a hablar?.

* Relaciones entre el conocimiento y el uso del lenguaje. ¿Cómo es la “gramática” mental de los hablantes?¿hace falta una gramática transformacional para hablar?

* Producción y compresión de lenguaje. ¿Cómo comprendemos el lenguaje? ¿Cómo planificamos y producimos el lenguaje?.


El Problema de la Adquisición

¿ES EL LENGUAJE ALGO NATURAL EN EL HOMBRE O SIMPLEMENTE ES ALGO QUE SE APRENDE?

Cuando las personas nos ponemos a hablar sobre el lenguaje la primera pregunta que se nos suele ocurrir es si el lenguaje es algo natural o si por el contrario, es algo que aprendemos. En cierto modo, es obvio que los niños “aprenden” la lengua a la que se hallan expuestos, ya sea el chino, inglés, español..., así pues, no se puede negar que el “aprendizaje” es muy importante. Sin embargo a la cuestión de si el lenguaje procede en parte de la naturaleza o totalmente del aprendizaje o la cultura se le suele denominar la “controversia entre natura y cultura”.

Existe un modo de explicar el aprendizaje de los animales que ideó un psicólogo llamado Skinner. Pretendía explicar el lenguaje como un conjunto de hábitos que se van formando durante la vida. Para ello, lo único que haría falta sería la observación sistemática de los sucesos que acontecen en el mundo exterior y que llevan al hablante a articular sonidos. Las explicaciones sobre el lenguaje se basaban en un trabajo con ratas y palomas. Se había demostrado que, con tiempo, se podía adiestrar a estos animales en una gran variedad de tareas, siempre y cuando se siguieran dos principios elementales.

En primer lugar, las tareas debían descomponerse en una serie de pasos cuidadosamente graduados. En segundo lugar, había que recompensar repetidamente a los animales. Este tipo de aprendizaje fue denominado: condicionamiento operante. Puede decirse que a través de este mecanismo es como tiene lugar la inmensa mayoría del aprendizaje humano, incluido el aprendizaje del lenguaje. Por tanto, lo único que hace falta para entender el lenguaje es identificar las “variables controladores” que nos permiten predecir ciertos enunciados.

Pero no resulta tan fácil cuando se trata del “lenguaje”. Es muy difícil predecir qué es lo que va a decir un individuo concreto en una situación determinada, por ejemplo ante un cuadro, cada cual puede tener opiniones diversas. Con lo que se demostraría que no existe total control sobre la respuesta del individuo.

Otro de los inconvenientes de la comparación de ambos aprendizajes sería en relación al tipo de refuerzo que hay que dar, que sería el segundo paso del experimento, ya que normalmente, y poniendo un ejemplo de aprendizaje del lenguaje, a un niño le reforzamos si nos dice una frase verdadera, es decir que el significado que tenga sea correcto, aunque estructuralmente sea incorrecta. Por ejemplo: “gatito sombrero”, y nos enseña un gatito con un sombrero puesto, a si nos dice: “el gatito lleva puesto un sombrero” y nos enseña un gatito sin sombrero.

Al igual que estos dos problemas existen otros tantos al comparar el aprendizaje de los animales con el aprendizaje del lenguaje en las personas. Éstos deberían ser observados cuidadosamente para poder dar la respuesta correcta a la cuestión de cómo adquirimos el lenguaje. Tenemos que tener en cuenta, sin embargo, que hay otras actividades humanas que sí se pueden aprender de la misma manera que los animales aprenden. Entonces, mi pregunta es: ¿Por qué el lenguaje no?

En primer lugar tengo que decir que el lenguaje hace uso tanto de operaciones dependientes de la estructura, como de operaciones independientes. Es decir que la lengua tiene una estructura interna y otra externa. Cuando decimos una frase, la frase en sí, la parte morfo-sintáctica que tiene, puede decirse que es la estructura externa, mientras que la parte semántica, sería la estructura interna.

Por ejemplo: “El niño tiene una pelota roja” sería la estructura externa que está compuesta por un artículo, un sustantivo, el verbo con su correspondiente complemento y éste con un adjetivo. Pero esta estructura no siempre es igual, ya que cuando se cambia a interrogativa, por ejemplo, se añaden nuevos términos: “¿Tiene el niño una pelota roja?”. Ahora bien, todos entendemos el significado de esta frase, pero es muy difícil decirlo sin utilizar palabras, pues, eso que nos dice la frase anterior con palabras y que queda grabado en nuestra mente bien como una idea o una imagen... es la estructura interna.

Hay que tener en cuenta que estoy hablando de una estructura externa de la lengua española y que hay diferente lenguas como la inglesa, alemana, china... que tienen estructuras externas diferentes. Sorprendentemente si observamos detenidamente todos los niños que aprenden una lengua parecen saber automáticamente que el lenguaje emplea operaciones dependientes de estructura, y esto se podría explicar perfectamente a través del innatismo, es decir, que cabe la posibilidad de que los humanos tengamos un conocimiento innato de este fenómeno.

Después de poner dos ejemplos claros, uno sobre si el lenguaje se aprende, con el experimento de las ratas y las palomas, y otro de si es natural del hombre con el ejemplo de las operaciones dependientes de estructura veamos otro punto importante para sacar en claro como es la adquisición del lenguaje.


¿Siguen Reglas los Niños cuando Aprenden a Hablar?

Por decirlo de alguna manera, tanto el comportamiento de los niños como el de los borrachos es igualmente desconcertante. Oír hablar a un niño es algo muy dificultoso de estudiar ya que emite una serie de fonemas sin orden alguno, con lo que es más problemático interpretar los enunciados infantiles que descifrar su habla, que al fin y al cabo se descubre por la situación o el contexto.

Los niños comienzan emitiendo sonidos, con el balbuceo, el gorjeo... y poco a poco van formando palabras. Tienden a sobregeneralizar, ya que cuando conocen un objeto por una palabra, y existen otros objetos que se relacionan con el primero de alguna manera, suelen atribuir la misma palabra. Por ejemplo: una niña empezó a utilizar la palabra BA inicialmente para nombrar el baño; luego centrando su atención en el elemento líquido, generalizó la palabra para referirse a la leche. Y más tarde, recordando los grifos de la bañera, empleó la palabra BA para nombrar los grifos de la cocina.

Este proceso se conoce como “complejo encadenado” y es muy frecuente en los niños cuando están adquiriendo el lenguaje. Quizá sea tan frecuente porque aunque no nombren los objetos con sus verdaderos nombres, sin embargo los adultos reforzamos esas palabras, ya que guardan relación entre la palabra y el objeto y eso nos da a entender que el niño va conociendo la relación entre el lenguaje y el mundo exterior.

Pero algunos niños ni siquiera se dan cuenta de que están “nombrando” objetos cuando pronuncian palabras aisladas, sino que el niño aprende primero las palabras y luego se da cuenta de que esas palabras son nombres.

Después de la emisión de palabras aisladas, o muchas veces incluso al mismo tiempo, los niños emiten palabras de dos en dos. Por ejemplo: “niño malo”, “no cama”... pero si nos damos cuenta, las combinaciones no suelen ser azarosas, sino que tienen relación, aunque no una estructura definida. Ciertas palabras aparecen siempre en la misma posición, mientras que otras jamás aparecen aisladas. Da la impresión de que los niños están utilizando unas reglas definidas a la hora de juntar palabras. Analizando los grupos de palabras que formaban diferentes niños, se podría decir que están utilizando sus propias reglas gramaticales, las cuales han desarrollado ellos mismos.


Relaciones entre el Conocimiento y el Uso del Lenguaje

¿CÓMO ES LA “GRAMÁTICA” MENTAL DE LOS HABLANTES?

Casi todos lo lingüistas, pretenden descubrir cómo es la “gramática” mental de los hablantes, es decir el sistema interiorizado de reglas que nos permite hablar y entender nuestra lengua. Pues bien, para ello los lingüistas crearon la gramática transformacional.

Para comprender en primer lugar qué es la gramática transformacional daré una breve definición recogida en “el pequeño Larousse 2003” que dice lo siguiente: La gramática transformacional es una “operación gramatical que convierte una estructura de la lengua en otra por medio de reglas explícitas”, es decir un cambio en las estructuras lingüísticas a través de reglas expresadas de manera clara y precisa.

Para explicar con claridad la gramática transformacional, voy a poner un ejemplo bastante apropiado. Si nos imaginamos que una nave con pasajeros españoles, que utilizan un lenguaje, el español, desembarca en Júpiter. Este planeta está habitado por una raza de insectos zancudos que se comunican entre sí agitando sus largas patas. Los terrícolas aprenden con suma facilidad el idioma de los insectos, ya que cada signo representa una palabra y es muy fácil.

Pero el emperador Jupiteriano quiere aprender el español, ya que le parece muy interesante el hecho de andar y hablar a la vez. Al principio le parece una tarea muy fácil, piensa que solo tiene que memorizar todas las frases que digan los terrícolas junto con sus significados. Como es habitante de Júpiter carece de la capacidad natural de entender cómo funciona el lenguaje, por eso no es capaz de detectar las regularidades de las frases; simplemente se las aprende de memoria. Así se pasa un año entero. Pero sin embargo, el resultado es un desastre.

Enseguida se da cuenta de que no se ha aprendido las frases que necesita saber. Cuando quiere preguntar a los visitantes si les gusta la sopa de erizo de mar, lo más parecido que recuerda haber aprendido es “Esta sopa tiene un sabor curioso. ¿de qué está hecha?” Para saber si les molesta la lluvia a los terrícolas, sólo se encuentra con la frase “está lloviendo. ¿Dónde podemos comprar botas de agua y paraguas?”

Entonces se da cuenta de que es imposible que consiga memorizar todas las frases que se pueden emitir. Descubre que cada frase está compuesta por unas unidades llamadas palabras, como lluvia, sopa... que se repiten. Pero aunque ahora es capaz de reconocer casi todas las palabras que oye, éstas siempre aparecen combinadas de forma diferente. Así pues el emperador deduce dos hechos fundamentales acerca del lenguaje de los terrícolas: que tienen un número finito de elementos que se pueden combinar en una cifra astronómica de maneras diferentes y que lo que importa son las estructuras que hay detrás de las frases que había memorizado.

Para saber cuáles son estas estructuras decidió hacer una lista de palabras y tomar nota del lugar de la frase en la que aparecían. Pero se empezó a encontrar con problemas ya que algunas frases contenían errores que él no sabía como detectar. Por ejemplo: “pues yo, esto, me parece que lo que quería decir era que eso y tal”

Otro problema era el de las asimetrías en las estructuras, ya que algunas palabras no podían ir relacionadas con otras en una determinada posición: “Diez toneladas eran pesadas por el elefante”.

El emperador de Júpiter decidió arrestar al capitán de la nave para que le ayudara y le dijo que solo le pondría en libertad si le daba una relación de las reglas del español. El capitán no sabía como explicárselo, pero después de mucho meditar descubrió lo siguiente: Las frases son ristras de palabras, con lo que el orden en que aparecen se puede predecir relativamente bien.

Se le ocurrió entonces que quizá la mente humana contiene una red de asociaciones en las que cada palabra está relacionada con las palabras que le preceden y le siguen en la frase. Así empezó a construir una gramática que empezaba con una palabra que desencadenaba un conjunto de alternativas, asociadas a otras y así sucesivamente. Pero para que una gramática sea adecuada, ha de reunir dos requisitos: en primer lugar, ha de generar todas las frases de una lengua y en segundo lugar, ha de funcionar de acuerdo con las intuiciones de los hablantes nativos.

Con la gramática que había ideado, se podría encontrar con frases relacionadas entré sí que, en cambio, tendrían estructuras diferentes. Por consiguiente y después de todos los intentos del capitán terrícola por explicarle como aprender el lenguaje, el emperador se convenció de que el sistema más satisfactorio era un modelo transformacional del lenguaje, en el que las frases relacionadas comparten la misma estructura interna. Pero a pesar de todo esto, el emperador no consiguió aprender la lengua correctamente con este sistema de gramática transformacional tampoco.

Como conclusión decir que los hablantes tenemos intuiciones o conocimiento específico y la gramática transformacional pretende describir esta clase de conocimiento.

Con el ejemplo del emperador de Júpiter pretendo explicar lo difícil que es enseñar las reglas del lenguaje ya que no existe su conocimiento, sino que es algo inconsciente.


¿HACE FALTA UNA GRAMÁTICA TRANSFORMACIONAL PARA HABLAR?

Normalmente existe una estrecha correspondencia entre la forma de la gramática transformacional y las operaciones que efectúa una persona cuando produce o comprende lenguaje. Con esto quiero decir que la gramática transformacional sería como un almacén de información al que podemos recurrir si nos hace falta en algún momento al descodificar la oración, pero que no es necesaria para el hecho en sí de hablar, ya que como he dicho anteriormente, no se puede explicar qué es el lenguaje, cómo se aprende, sino que simplemente se aprende. Tal vez porque cada individuo lo lleve en sus genes o porque lo vaya adquiriendo del medio que le rodea, pero la realidad es que lo adquiere.


Producción y Comprensión del Lenguaje

Es preciso saber en primer lugar, si existe alguna relación entre la comprensión o descodificación y la producción o codificación del lenguaje. Debido a que no se tiene certeza de que ambas estén relacionadas directamente las voy a desglosar en dos apartados diferentes, empezando primero por la comprensión del lenguaje, puesto que ha sido la actividad más estudiada.

Para comenzar voy a enumerar unos cuantos enunciados que los oyentes de una lengua suelen encontrar difíciles de comprender, a fin de explicar el por qué. Por ejemplo: “A Ernesto le sacudió Luis unas alfombras” A nivel sintáctico es totalmente correcta. Vamos a ver ahora la siguiente: “A Ernesto le vendió Luis unas alfombras” Las dos frases nos dicen lo mismo, pero sin embargo la segunda es más fácil de comprender.

Si explicamos satisfactoriamente por qué la segunda oración es más difícil de comprender, habremos descubierto bastante sobre los mecanismos de descodificación. Las oraciones ambiguas son también una buena prueba para estudiar la comprensión del lenguaje.

Con esto quiero decir que, al escuchar una oración que no esperamos o que no estamos acostumbrados a escuchar, necesitamos más tiempo para asimilarla y organizar la información en nuestra mente. El oyente rechaza pues, una de las posibles interpretaciones o al menos encuentra la oración difícil de interpretar cuando se cumplen los siguientes supuestos:

* Va en contra de sus expectativas
* Transgrede ciertos límites “psicológicos”

Como he dicho anteriormente, todo individuo posee una estructura interna y otra externa del lenguaje. Pues bien, si a nuestros oídos llega siempre la estructura externa en forma simple, es decir, como estamos acostumbrados a escucharla, no habrá ningún problema. Pero el problema radica en que la estructura externa puede adoptar mucha formas, pasiva, subordinada, coordinada, pasiva refleja, etc. Nosotros estamos acostumbrados a escuchar las oraciones en forma activa y en esta forma es en la que se refleja nuestra estructura interna, con lo que si nos sacan de ahí, nos perdemos.

A partir de que una frase ambigua o cualquier otra frase que no esté en activa, llegue a nuestros oídos, tendremos que iniciar un proceso de descodificación a través del cual ordenaremos dicha frase dándole el significado apropiado a cada miembro y de esta manera comprender su significado será una tarea mucho más fácil, aunque sí llevará más tiempo del habitual.

Los factores que afectan a la comprensión examinados hasta el momento son de carácter lingüístico. Sin embargo, las oraciones también pueden ser difíciles de comprender por razones psicológicas de carácter general. Es posible que la comprensión requiera capacidades relacionadas con otros aspectos de la conducta humana, tales como la percepción visual o las habilidades matemáticas.

Por ejemplo, normalmente solemos tener problemas de comprensión con las frases demasiado largas, ya que quizá cuando terminen de decirnos la frase nos hayamos olvidado del principio. Claro que no es sólo la longitud el problema, porque si a la vez que una frase es larga, es compleja, el oyente tendrá doble trabajo para descodificarla, primero recordarla, y si lo consigue, ordenarla.

La solución a todos estos problemas puede parecer imposible, sin embargo y por encima de todo, la mente humana es una máquina enormemente poderosa, capaz de ejecutar múltiples procesos en paralelo.

A continuación vamos a ver como se resuelve la producción del lenguaje, un área de investigación que plantea todavía más problemas que la comprensión.


¿CÓMO PLANIFICAMOS Y PRODUCIMOS EL LENGUAJE?

Es increíblemente difícil observar cómo planifica y produce una persona el lenguaje. Cuando alguien pronuncia un a frase, sabemos muy poco del tiempo que le ha llevado planificarla y de los procesos que ha empleado en ello. Por desgracia, sólo existe una situación de la que podamos asegurar que el hablante está preparando mentalmente un mensaje, y es cuando está intentando recordar un nombre. El hablante tiene el nombre que busca en la “punta de la lengua”, pero no termina de recordarlo. Su mente no se halla totalmente en blanco en lo que respecta a esa palabra, sino que le queda una especia de sombra de ella.

Las situaciones en las que el hablante corrige lo que acaba de decir, constituyen también una fuente de información, sin embargo se produce una demora relativamente larga entre el error y la corrección. En tales situaciones los hablantes se comportan como si estuvieran escuchando a otro hablante, pero esto tampoco nos da mucha información.

Para poder saber con más precisión cómo se produce el lenguaje podemos tratar otros aspectos. En primer lugar es muy importante el análisis de las pausas que se producen en el habla espontánea, de este modo podremos establecer en qué momentos se produce la planificación del lenguaje. En segundo lugar, podemos analizar los errores espontáneos que se cometen al hablar, tanto los que se observan en las conversaciones entre personas normales, como los que se registran en las patologías del lenguaje, como la disfasia, o alteración del lenguaje por daño cerebral.

Existen más puntos a tratar sobre como se planifica y se produce el lenguaje, que en resumen podríamos decir que: Los procesos de producción del lenguaje son una conducta ensayada que se ejecuta con muchas prisas, hasta tal punto que el hablante no tiene tiempo para comprobar a fondo todos los detalles. Del mismo modo que en la comprensión el hablante utiliza estrategias perceptivas, posiblemente también se utilizan estrategias en la producción. El hablante no tiene tiempo para inspeccionar con detalle cada segmento de la palabra, y emplea un mecanismo de inspección para evitar que se produzcan demasiados errores en la emisión.

La planificación del lenguaje estaría dividida en dos etapas. En la etapa de planificación general, se seleccionan las palabras y se construye el marco sintáctico y el perfil de entonación del grupo tonal en su totalidad. En la etapa de planificación de detalle, las palabras y sus terminaciones se insertan en el marco de la oración siguiendo la secuencia de pies de que se compone la misma, activándose primero la palabra acentuada de cada pie. Por último, se completan las sílabas no acentuadas.

A pesar de este basto resumen, todavía quedan muchas lagunas por descubrir en relación a la producción del lenguaje, que gracias al trabajo de numerosos psicolingüistas poco a poco irán desapareciendo.

 
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