lunes, 20 de diciembre de 2010

El orgullo es la idolatría de uno mismo. La naturaleza del orgullo en competencia con Dios—el reemplazar a Dios con uno mismo—es la que ha causado que muchos pensadores cristianos consideren al orgullo como el gran pecado y el elemento fundamental de todos los pecados.

El orgullo es peligroso.

Está en la Biblia, Proverbios 16:18, "Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu".

En la Biblia se sugiere enérgicamente que el orgullo fue el pecado principal de Satanás (1 Tim. 3:6), y que de ese orgullo vino toda manera de hostilidad hacia Dios y el hombre: los malos deseos, el odio, la crueldad y el engaño. De la misma manera, la caída del hombre ocurrió cuando Satanás lo persuadió de que pudiera quitarse las limitaciones humanas y ser “como Dios” (Gen. 3:5). De ese orgullo vino todo el resto de la maldad que los hombres hacen, dicen y piensan. Gran parte de esta maldad -si no toda- es motivada por el deseo de los hombres y las mujeres ya sea de servirse a sí mismos o de proteger su lugar en el centro de su existencia. No es difícil entender los pecados de lujuria, codicia, ira o indiferencia hacia otros como la expresión de adoración a sí mismo. No es que una persona necesariamente niegue que Dios es inmensamente más grande que uno mismo, sino que reconocimientos de ese tipo no son suficiente para combatir la autoadmiración en el corazón.

La humildad produce honra. Está en la Biblia, Proverbios 29:23, "La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra".

Dios resiste a los soberbios.

Está en la Biblia, 1 Pedro 5:5-6, "Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestios de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo".

El orgullo puede separarnos de Dios y de los demás.

Está en la Biblia, Lucas 18:14, "Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido".

La humildad como la de los niños tiene mucho valor en el cielo. Está en la Biblia, Mateo 18:4, "Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos".

Los orgullosos serán chasqueados. Está en la Biblia, Mateo 23:12, "Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido".

Los que son orgullosos pueden caer. Está en la Biblia, 1 Corintios 10:12, "Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga".

El poder y la prevalencia del orgullo como el pecado principal del corazón humano explica el enfoque en la abnegación y la humildad de las enseñanzas bíblicas para la vida cristiana. Charles Simeon llama a esto “creciendo hacia abajo.”

 
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