sábado, 13 de marzo de 2010

TEMOR DE DIOS parte 3 (Isaías 11)

La revelación del versículo “9” es muy grande. Y para entenderlo debo estar basado en la responsabilidad que conllevan los versículos anteriores. Y es que la palabra debe estar completa en ti cuando te acerques al Padre. Ya que en los versículos del uno al acho es la responsabilidad de una preparación para entrar en el secreto del Padre. Así como el sacerdote tenía que prepararse para entrar en el lugar santísimo, nosotros debemos estar listos para hablar en el idioma de Él (Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y CERRADA LA PUERTA, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. Mateo 6:6-7).

- Entonces para entrar tienes que hacerlo por una puerta y esa puerta es la palabra que es en la que te vas a refugiar (aposento).

Lucas 11: 9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

- Y CERRADA LA PUERTA.

Cierra la puerta para que no entren extraños. ¿Pero cuáles son los extraños? Son los problemas, enfermedades, crisis, maldiciones.

¿Pero como cerrar la puerta?

(9 y las escribirás en los postes de tu casa, y EN TUS PUERTAS.) La manera de cerrar la puerta es con la confesión de la PALABRA. Esa es la llave para cerrar la puerta o las puertas; (Y orando, no uséis vanas repeticiones (oh señor por qué no me escuchas o mira los problemas que tengo, o sea entraste con público)) pero recuerda no puedes volver a salir por esa mima puerta, porque son puertas que se cierran para siempre ya que usaste la palabra.

Apocalipsis 3:7 Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre.
Después dice (ora a tu Padre que está en secreto) o sea descansa y espera en Él; escondido bajo sus alas, quieto, sólo fortaleciendo tu casa espiritual (9 y las escribirás EN LOS POSTES de tu casa) por que los postes son los que sostienen la casa. Y los postes son tu oración en intimidad, pero sólo conforme a la PALABRA.

Isaías26: 20 Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación.

Y por ultimo ya no podrás salir de aquella habitación por donde entraste, ya que entraste por una puerta de petición, y tras de esta puerta es donde han quedado todas tus necesidades esperándote para que las sigas cargando, ya que ellas nunca podrán caminar si tu no las llevas en tu espalda.

Salmos 115: 4 Los ídolos de ellos son plata y oro, OBRA DE MANOS DE HOMBRES.

5 Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven;

6 Orejas tienen, más no oyen; Tienen narices, mas no huelen;

7 Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no andan; No hablan con su garganta.

8 Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos.

En el plano de la revelación es que son muy grandes las obras que con tus manos has construido, y tienes que tener mucho valor para soportar la tentación de no volver a salir por la misma puerta por donde entraste, ya que si quieres salir por esa puerta y ceder a la tentación del llamado de estos espíritus inmundos que se te muestran como plata y oro siendo necesidad y miseria. Tienes que arrancar por obligación la palabra que pusiste sobre esa puerta y renunciar a la verdad de las promesas de Dios.

Ahora para poder salir tienes que esperar pacientemente “por un momento, en tanto que pasa la indignación” mientras que EL PADRE TE ABRA UNA NUEVA PUERTA, la cual es una puerta de victoria (; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público) si es que tu primero no has salido por la puerta por donde entraste. Todo por falta de paciencia.


Hebreos 10

35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón;

36 porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

37 Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará.

38 Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma.

39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.

Entiende entonces lo delicado de entrar en el secreto para orar a tu padre, y si entras no puedes retroceder, porque es salir por la puerta por donde entraste.

Colosenses 3:5 haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría.

El Nuevo Testamento no deja dudas de que la santidad es responsabilidad nuestra. Si hemos de buscar la santidad, tenemos que tomar decisiones concretas. En cierta ocasión analicé con una persona la cuestión de un pecado particular, y dicha persona me dijo: “Vengo orando para que Dios me motive para abandonarlo.” ¿Motivarlo para abandonar? Lo que esa persona estaba diciendo en realidad era que Dios no había hecho lo suficiente. Resulta tan fácil pedirle a Dios que haga algo más, porque al hacerlo postergamos la necesidad de enfrentar nuestra responsabilidad. Isaías26: 20 Mateo 6:6-7.

La acción que debemos cumplir es la de hacer morir las obras malas de la carne (Romanos 8:13). Pablo se vale de la misma expresión en otro libro: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros” (Colosenses 3:5). ¿Qué significa la expresión hacer morir? Algunas versiones tienen mortificar. Según el diccionario, mortificar significa “destruir la fuerza, la vitalidad, o el funcionamiento de; dominar o amortiguar”. Hacer morir los actos malos del cuerpo, por lo tanto, es destruir la fortaleza y la vitalidad del pecado que trata de reinar en nuestro cuerpo.

La pregunta crucial es ésta: “¿Cómo podemos destruir la fuerza y la vitalidad del pecado?” Si hemos de ocuparnos de esta difícil tarea, antes tenemos que tener convicción (Deuteronomio 6:1al 9).

Tenemos que estar convencidos de que el hecho de que Dios quiera que todos los creyentes vivamos una vida santa y de victoria, es algo importante. Tenemos que creer que por la búsqueda de la santidad vale la pena hacer el esfuerzo que requiere mortificar las obras de la carne. (Leer tema la necesidad de morir) Debemos estar convencidos de que “sin la (santidad) nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14).

No solamente tenemos que estar convencidos en cuanto a la necesidad de vivir una vida santa en general, sino que tenemos que convencernos de la misma necesidad con respecto a aspectos particulares, en los que debemos aprender a obedecer. Isaías26: 20 Mateo 6:6-7-

Dichas convicciones nos vienen en la medida en que entramos en contacto con la Palabra de Dios. Nuestra mente se ha acostumbrado en medida excesiva a los valores del mundo. Incluso después de hacernos creyentes. El mundo que nos rodea procura constantemente moldearnos a su sistema de valores inclusive a la santidad cultural. Se nos bombardea desde todas partes con tentaciones para hacernos ceder a la naturaleza pecaminosa. Es por eso que Pablo dijo: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la re- novación de vuestro entendimiento” (Romanos 12:2).

Una de las formas más efectivas de transformar la mente es mediante el aprendizaje; memorizando las Escrituras. David dijo: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11). (Deuteronomio 6:1al 9).

La convicción que el Espíritu da es Haciendo que la Palabra de Dios se haga vida con relación a situaciones concretas que surgen en nuestro andar, resolviendo cuál es la voluntad de Dios en esas circunstancias basados únicamente en la Palabra. (Deuteronomio 6:1al 9).

 
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